martes, 10 de marzo de 2009

21 DE MARZO: DÍA INTERNACIONAL PARA LA ELIMINACIÓN DE LA DISCRIMINACIÓN RACIAL

"Hemos aprendido a volar como los pájaros, a nadar como los peces; pero no hemos aprendido el sencillo arte de vivir como hermanos." (Martin Luther King).


Todas aquellas acciones, conductas, actitudes que tengan por objeto la discriminación, distinción, exclusión o restricción a que toda persona se desarrolle en condiciones de igualdad de los derechos humanos, es un acto de racismo.

La Organización de las Naciones Unidas, con el objetivo de renovar su compromiso de trabajar contra el racismo, celebra cada 21 de marzo el Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial.

¿Que es el racismo?

El racismo es una violación de los derechos humanos y de la dignidad humana; sin embargo, es una situación que ha existido desde hace mucho tiempo y a la que hoy todavía se enfrenta millones de personas en el mundo.

El 21 de marzo de 1960 la policía mató a 69 personas que participaban en una manifestación pacífica realizada en Sharpeville, Sudáfrica, para protestar contra las leyes de pases del apartheid, que impedían el libre movimiento por el territorio de la población de raza negra. La ONU eligió esta fecha para celebrar el Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial, con el fin de combatir y erradicar el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y todas las formas de intolerancia que se llevan a cabo en diferentes partes del mundo.

El racismo es un prejuicio aprendido; no se nace racista. De igual forma, nadie tiene derecho a discriminar a cualquier persona por el color de su piel, por su lengua o por su acento, por su lugar de nacimiento, por sus lícitos hábitos de vida, por sus orígenes y tradiciones o por su pobreza. La discriminación racial es una lacra que nos aqueja a todos, y está en nosotros ponerle término final.

¿Por qué emigramos?

Teniendo en cuenta las trabas que los países receptores ponen a las personas inmigrantes, las perspectivas inciertas de mejora y las propias dificultades que conlleva el proyecto migratorio, ¿cuáles son las razones que impulsan a miles de personas a desplazarse por todo el planeta? En términos individuales, es difícil determinar una sola razón por la que se inicia la idea de emigrar. En una misma persona pueden confluir multitud de factores que, entrecruzados, culminan en el proyecto migratorio.

Lejos de la imagen estereotipada de la emigración por causas económicas, nos encontramos con diversos perfiles: estudiantes, trabajadores y trabajadoras cualificadas, personas jubiladas y empresarias, rentistas, deportistas, cooperantes, funcionarios, etc.
Entre las causas más conocidas está la búsqueda de una salida laboral o escapar de situaciones que atentan contra la integridad y la seguridad, como es el caso de miles de personas refugiadas y desplazadas que huyen de contextos bélicos o violentos. Junto a estas razones, la esperanza de unas condiciones de vida dignas o el desarrollo personal son motivos suficientes para iniciar el viaje. Dentro de no muchos años, y por desgracia, surgirá un nuevo perfil de inmigrante, a saber, el inmigrante o refugiado, medioambiental.

A veces, en la decisión de emigrar influye el contexto familiar. La existencia de redes, personas cercanas o conocidas en el país de destino, por ejemplo, ayudará a tomar la decisión, ya que se cuenta con un referente para comenzar a organizar la nueva existencia. Muchas mujeres emigran con el objetivo de realizarse profesionalmente, o para ofrecer un mejor proyecto vital a los hijos e hijas, o para elevar el nivel económico del grupo familiar. En ocasiones, es la familia la que elige a la persona más indicada para emigrar, la que más posibilidades de progresar tendrá.